¿QUIEN NOS ILUMINA DESDE LAS ESTRELLAS?
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Existen muchos casos que han quedado en los archivos de los investigadores preservando sus interrogantes a los largos de los años, como si se trataran de secretos inexpugnables. Son sucesos perfectamente documentados que escapan de toda lógica. Incluso dentro del variopinto universo heterodoxo son considerados autenticas rarezas en toda regla. El periodista J.J. Benítez en su obra clásica Encuentro en Montaña Roja nos narraba los pormenores de un interesantísimo caso.
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Sucedió en septiembre de 1976 cuando toda la tripulación de un DC-9 que cubría la ruta Francfort-Madrid (vía Barcelona), observó perpleja como un potentísimo haz de luz iluminaba un amplio círculo al norte de Reus . La zona alumbrada debía abarcar según las apreciaciones del comandante Alfonso González, entre 30 y 40 millas (!) (más de 60 kilómetros), pudiendo ser observada por otro vuelo que se hallaba a unas 200 millas de la posición del DC-9. “Allí, frente al avión, había un rayo de luz muy fuerte que parecía proceder de lo más alto del firmamento. ¡Y aquel cono de luz llegaba hasta la tierra! –comentó González a Benítez- No pudimos ver el origen del rayo de luz. Era como si un gigantesco foco estuviera iluminando parte del suelo. Pero estaba tan alto que resultaba imposible detectarlo. Lo único que puedo decir es que estaba a una altura tremenda. Iluminaba un amplio círculo, algo al norte de Reus. Yo marchaba en aquel momento sobre Maella, es decir, a mitad del camino, y podía verlo perfectamente. Yo volaba a unos 30.000 pies. Y el haz de luz nacía mucho más arriba. Lo impresionante es que mi compañero, el comandante Gómez González, lo estaba viendo desde el Pirineo, a unas 200 millas de distancia ¿Imagina usted la altura y el brillo de aquel rayo?
Me aproximé y le di dos vueltas y comprobé que el cono de luz, efectivamente, se ensanchaba conforme descendía. Una vez en tierra, aquel círculo blanco podía sumar otras 30 o 40 millas de diámetro. ¡Era muy grande!”
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La potencia de la luz desconcertó a la tripulación del DC-9. Era capaz de iluminar una extensa región que abarcaba mas de 60 kilómetros con una extraordinaria claridad. (Cortesía J.J. Benítez)
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La luz era de un color blanco intenso que lo iluminaba todo como si fuera de día. El cono de luz permanecía estático alumbrando el terreno (con una inclinación de unos 45 grados), y pudo ser observado durante al menos 30 minutos. El DC-9 volaba a una altura de 30.000 pies y el punto de origen de dicho haz de luz no podía distinguirse al encontrarse a varios miles de metros por encima de la posición la aeronave. El círculo proyectado sobre el suelo era perfecto y denotaba la extrema potencia del misterioso foco. La zona alumbrada abarcaba la zona del delta del Ebro y también iluminaba al mar Mediterráneo.
Ni que decir que la espectacularidad y trascendencia de éste caso parecen estar fuera de toda duda, tal y como señala el propio Benítez: "A juzgar por las explicaciones de los testigos, el cono luminoso era de una formidable potencia. Y esa intensidad lumínica permanecía constante. No se registraron fluctuaciones ni cambios aparentes en el chorro de luz. Este hecho, unido a la perfección del círculo que iluminaba el mar y parte de la costa española, me lleva a creer-casi por pura deducción lógica- que el haz tenía un origen o fuente claramente artificial y provocado. Pero, ¿por quién y para qué?"...
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JOSE ANTONIO CARAV@CA
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